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Publicado por
JOSÉ JAVIER ESPARZA
León

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ANTENA 3 DESPIDIÓ este fin de semana un programa que ha venido emitiendo los domingos por la tarde y que se titulaba Aeropuertos, hello goodbye . Lo presentaba Juan y Medio y ha estado poco más de un mes en pantalla. Conviene dar tantos datos porque esta producción de Dream Prod ha pasado completamente desapercibida tanto para el público como para la crítica. Su estreno contó con una cobertura razonable, porque Juan y Medio es muy simpático y la idea del programa era buena, pero después no ha suscitado la menor emoción. ¿De qué se trataba? Se trataba de ir a un aeropuerto, hablar con la gente y dejar que ésta contara su historia. Digo que la idea era buena porque la mejor literatura de nuestro tiempo se escribe con las cosas que le pasan a la gente común; cada uno de nosotros tiene un depósito narrativo que, puesto en las manos adecuadas, puede convertirse en un relato fascinante, incluso cuando la peripecia no trasciende cierta vulgaridad doméstica. ¿Por qué no? Cualquiera de las personas que pasan por un aeropuerto está viviendo un relato; la suma de experiencias personales puede construir una narración coral; el propio suelo del aeropuerto, testigo mudo de una vida que va y viene, es en sí mismo un albergue narrativo. Pero, claro, esto es la teoría. A partir del cuadro, hay que administrar bien los colores, dar mayor o menor realce a unos u otros personajes, imprimir determinada luz al paisaje, escoger un discurso que pueda convencer al espectador de que el narrador tiene realmente una historia que contar. Yo creo que es aquí donde ha fallado Aeropuertos . Primero, se reconocerá que el horario del domingo por la tarde no es particularmente adecuado para un planteamiento de este género. Después, la productora ha concebido el programa de tal manera que la mayor parte del protagonismo venía a recaer sobre el narrador o, por mejor decir, sobre el presentador, esto es, Juan y Medio, hasta el punto de que el relato venía permanentemente salpicado por las opiniones del presentador, como si su experiencia fuera la verdadera nuez de la cuestión. Esto de convertir al presentador en protagonista es algo que ya hemos visto en otros programas de Antena 3 y con otros presentadores (Jorge Martínez, Jaime Cantizano), y aunque el recurso tiene sentido como reclamo de audiencia, porque se trata de rostros que atraen al espectador, lo cierto es que resta personalidad propia al programa, al argumento, a lo que se quiere contar, porque subordina la vida a la voz de quien la cuenta. Así todos estos relatos terminan convertidos en autobiografías de los narradores. Y, la verdad sea dicha, Juan y Medio no es el capitán Contreras.

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