Diario de León

La herida del río Esla

La central de Sahechores deja «en seco» el mejor tramo para la pesca del río Esla.

Una gran captura, 62 centímetros, conseguida por Martín en el Esla.

Una gran captura, 62 centímetros, conseguida por Martín en el Esla.

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pedro vizcay | león
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Ya viene siendo habitual que, en las prioridades para los usos del agua, la pesca deportiva ocupe la última posición mientras que la producción hidroeléctrica sea de las primeras, pero lo que ocurre cada verano en el río Esla casi puede calificarse como atentado ecológico. Cuando comienza la temporada de riego a finales de mayo la salida del embalse viene variando entre cuarenta y cuarenta y cinco metros cúbico por segundo. Este caudal soltado por las compuertas de fondo con una temperatura de unos 7º C. limita extraordinariamente las posibilidades de supervivencia de las truchas hasta el punto de que se han reducido hasta en un 90% las poblaciones trucheras de tramos tan emblemáticos como Las Salas o Valdoré, antiguos acotados que han dejado de serlo ante la falta de peces. Sin embargo, y a medida que el agua recupera temperatura y oxígeno disuelto, el río va cobrando vida, de forma que a partir de Modino las pintonas van recuperando actividad. Esto sucede, mejor dicho, sucedía, tanto en los tramos libres como en los cotos de Pesquera y Gradefes, sin duda los mejores que quedan en este emblemático río el mayor afluente del Duero.

La entrada en funcionamiento de la central de Sahechores, en medio del coto de Gradefes, está dando la puntilla al mejor tramo de pesca. Por debajo de Cistierna un canal extrae hasta 30 m3/seg. lo que unido a otras extracciones menores deja el cauce bajo mínimos. Los tramos libres de Modino, el coto de Pesquera, los tamos libres de Quintanilla, Vega del Monasterio y Villacidayo, y medio acotado de Gradefes se cruzan «en zapatillas». Quienes no conocen la situación y sacan permiso para pescar Gradefes no entienden que por debajo de la central haya que pescar «en barca» y por encima en sandalias. Todo un despropósito que está arruinando el mejor tramo de río y el más visitado por los pescadores tanto locales como foráneos. Y truchas hay, aunque por desgracia cada vez menos y refugiadas en las tablas y los pocos pozos que quedan en un cauce semiseco.

Y por si esto fuera poco el efecto se traslada aguas abajo. La circulación por el canal del grueso del agua apenas permite que ésta tome temperatura, con lo que sigue discurriendo congelada varios kms. hasta el tramo libre sin muerte de Villómar. Bastarían cuatro o cinco m3/seg. para que la situación, si no se solucionase totalmente, si al menos se viese sensiblemente aliviada. Esto no afectaría para nada a los regantes, ya que el agua vuelve al río, y tan solo reduciría ligeramente la producción de la central. Algo de puro sentido común que, por desgracia, es el menos común de los sentidos.

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