MOTOCICLISMO
Lorenzo gana su tercer Mundial y deja en nada la remontada de Rossi
El español de Yamaha domina desde la primera hasta la última vuelta, por delante de las Honda de Marc Márquez y Dani Pedrosa. Valentino acaba cuarto.
El español Jorge Lorenzo (Yamaha YZR M 1) se proclamó ayer campeón del mundo de MotoGP 2015 al imponerse desde la primera hasta la última vuelta en el Gran Premio de la Comunidad Valenciana en el circuito «Ricardo Tormo» de Cheste, por delante de los pilotos de Repsol Honda, Marc Márquez y Dani Pedrosa.
El italiano Valentino Rossi (Yamaha YZR M 1), que llegó líder a Valencia con siete puntos de ventaja y tuvo que cumplir con la penalización impuesta en el Gran Premio de Malasia, por la cual tuvo que salir en la última posición en Cheste, concluyó la prueba en la cuarta posición, sin rodar ni una sola vuelta por debajo del ritmo que los tres españoles impusieron vuelta tras vuelta en la cabeza de carrera.
El momento de la salida era uno de los más esperados y no defraudó. Los problemas mecánicos del británico Cal Crutchlow con su Honda Rc 213 V le obligaron a salir desde la calle de talleres y eso también benefició al italiano, que en la segunda vuelta ya era duodécimo pero a 5.2 segundos de la cabeza de carrera, en donde Lorenzo se mantuvo inabordable para sus rivales.
Antes de concluir la segunda vuelta, Rossi se quedó sin otro de sus rivales, su compatriota Andrea Iannone (Ducati Desmosedici GP15), quien ya había avisado de que se lo pondría fácil para adelantar pero tampoco hizo falta pues se fue por los suelos de una manera espectacular y literalmente destrozando la moto.
Una vuelta después Rossi ya era noveno, con una desventaja respecto al trío de cabeza de 6,1 segundos y con Jorge Lorenzo firme en la primera posición, aunque con los dos pilotos de Repsol Honda, Marc Márquez y Dani Pedrosa, pegados a él.
Esa diferencia fue en aumento vuelta tras vuelta, al pararse en cierta medida la ascensión del italiano cuando llegó a rebufo de la moto del británico Bradley Smith (Yamaha YZR M 1) y la Ducati Desmosedici GP14.2 del también italiano Danilo Petrucci.
Así, en el séptimo giro de los treinta a que estaba prevista la carrera, Valentino Rossi era ya séptimo, en un grupo de cinco pilotos, con una desventaja cercana a los nueve segundos y medio respecto al trío de españoles.
En ese grupo, además de Smith, que lo cerraba, se encontraban el italiano Andrea Dovizioso (Ducati Desmosedici GP15) y los españoles Aleix Espargaró (Suzuki GSX-RR) y Pol Espargaró (Yamaha YZR M 1), que fue el primero en verse superado de una manera muy apurada por el italiano, que llegó a tocar con su moto la Yamaha del español en el décimo giro.
Dos vueltas después, en el duodécimo giro, Valentino Rossi ya era quinto, con Andrea Dovizioso por delante de él y una diferencia respecto al trío de cabeza de 12,7 segundos, y una vuelta más tarde ya había culminado su remontada «más lógica», cuarta posición a más de diez segundos de Pedrosa, por entonces el más rápido en pista pero en el tercer puesto, tras Lorenzo y Márquez.
En el ecuador de la carrera Jorge Lorenzo ya sabía la situación de Rossi por la pizarra que le enseñó Juan Llansá, uno de sus mecánicos de confianza, en la que le avisaba de la cuarta posición del italiano con una diferencia de «+11» , aunque en realidad ésta era mayor y prácticamente en todas las vueltas el italiano rodó entre 4 y 5 décimas de segundo más lento que su propio compañero de equipo.
Desde ese momento la situación se estabilizó, con Lorenzo y Márquez luchando por la victoria en Valencia, Pedrosa relativamente cómodo en la tercera y Valentino Rossi «estancado» en la cuarta.
La sorpresa llegó de parte de Dani Pedrosa, quien a ocho vueltas del final comenzó a recortar distancias con respecto al dúo de cabeza y a tres vueltas del final los casi tres segundos de desventaja habían quedado reducidos a escasamente uno.
Las tres últimas vueltas fueron de auténtico infarto, pues Pedrosa alcanzó a Márquez y le llegó a superar, pero éste le devolvió el adelantamiento de manera muy apurada y esa situación le dio la ventaja suficiente a Jorge Lorenzo para imponerse en Valencia y lograr su tercer título mundial de MotoGP y el quinto de su carrera deportiva (también tenía dos en 250 cc).