Diario de León

Pescadores furtivos hacen su agosto en el Esla pescando a ninfa

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Pedro Vizcay - león
León

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Desde que se inició de forma plena la temporada de riegos el río Esla presenta un caudal especialmente alto. Desde la salida de la presa de Riaño, hasta el azud del canal de Payuelos, por encima de Cistiena, resulta totalmente impescable, no solo por el excesivo caudal, sino porque apenas quedan truchas en este tramo de casi 30 kilómetros, debido a la frialdad de las aguas y la carencia de oxígeno disuelto. A partir de aquí, y reducida de forma sensible el agua que lleva, es posible la pesca y de hecho se estaba pescando algo hasta que comenzaron los fuertes desembalses. La situación actual podría describirse de la siguiente forma: Aguas muy frías, entre ocho y doce grados, corrientes muy fuertes incluso en las tablas y escasa cantidad de oxígeno disuelto en base a que se está desembalsando por las compuertas de fondo para producir electricidad. Las truchas, que cuentan con suficiente alimentación, se pegan al fondo y, salvo raras excepciones, apenas comen en superficie. Aguantar el tirón del agua, que no contiene apenas oxígeno disuelto, durante un tiempo prolongado, es misión imposible incluso para estas bravas pintonas. Ante la dificultad de conseguir buenos resultados los pescadores optan por dirigirse a otras zonas y es aquí donde aparece el furtivo. Hace algunos años se puso de moda la pesca a ninfa con plomada de arrastre. Resultaba muy eficaz y no requería grandes conocimientos. Bastaba efectuar un lance preciso y arrastrar el aparejo fuertemente plomeado a la velocidad adecuada aguas abajo. Tras unos años se prohibió este tipo de pesca. La razón esgrimida es que se perdían muchos aparejos que, enganchados en el fondo, seguían pescando provocando la muerte de las truchas que picaban. Los que pescábamos con este arte reconocimos, mayoritariamente, las razones esgrimidas por la administración aceptando la prohibición. Otros decidieron seguir con múltiples argucias que iban desde pescar con boyas lastradas a utilizar plomadas encubiertas. Tampoco parecía muy lógico que los pescadores de mosca seca pudiesen pescar a ninfa utilizando dos moscas, una muy lastrada que, en la práctica, funciona como plomada de arrastre, sin embargo esto se permitió y se permite. En el mes de julio, especialmente en años de fuerte sequía, los ríos acusan el estiaje y es imposible pescar a ninfa. Esto sucede en casi todos lo ríos, pero no en el Esla que presenta un régimen inverso pues es en verano cuando mas agua arrastra. El pasado fin de semana parecía que todos los «ninferos» furtivos se habían dado cita en el Esla. Desde Villalquite a Quintanilla de Rueda no quedaba una corriente de entrada a pozos o tablas que no estuviese siendo esquilmada con eficacia. El domingo este informador pudo comprobar cómo, a la entrada de la tabla de Villacidayo, un ninfero furtivo hacía su agosto. La Administración reconoce el problema pero, y a pesar del esfuerzo de los agentes, resulta de muy difícil solución. El furtivo ninfero nunca está solo. Un leve aviso y basta cortar la plomada y añadir una boya para aparecer como legal. Los agentes forestales no tienen un servicio permanente y el Seprona no conoce el río al milímetro ni tienen los suficientes efectivos para actuar de forma inmediata. Pero mientras tanto el Esla, que no anda muy sobrado de truchas, está siendo esquilmado de forma irreparable.

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