Diario de León

Rato, Olivas y 21 consejeros de Bankia cobraron 4,3 millones de euros ilegales

Percibieron sueldos y dietas, algo prohibido por la normativa de cajas y el Banco de España.

El ex presidente de Bancaja, José L. Olivas, y el de Bankia, Rodrigo Rato, en una imagen de archivo.

El ex presidente de Bancaja, José L. Olivas, y el de Bankia, Rodrigo Rato, en una imagen de archivo.

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josé a. bravo | madrid
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Algunos consejeros y altos cargos de Bankia y su matriz, BFA, ordeñaron en demasía la vaca de las cuentas del banco. Así lo constatan los peritos del Banco de España en su informe —entregado el jueves pasado al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu—, y no se refieren esta vez ni a créditos multimillonarios concedidos por la entidad en extrañas circunstancias y soportando riesgos excesivos, ni tampoco a las polémicas tarjetas B (‘Black’) con las que se dilapidaron, al menos, 15,5 millones de euros en una decena de años (2003-2012).

El motivo de su denuncia es ahora que los dos máximos responsables del grupo bancario, uno de sus principales colaboradores y otros 17 consejeros se saltaron la ley, y no precisamente en una sola ocasión, para cobrar 4,32 millones de euros de más. Lo hicieron compatibilizando distintos tipos de remuneraciones a las que no tenian derecho a la vez precisamente por razón de su cargo dado que, por ejemplo, la Ley 4/2003 de Cajas de Ahorros de Ahorros aprobada por la Comunidad de Madrid y modificada en 2011, prohibe que dichos altos cargos que ya perciben un sueldo puedan beneficiarse asimismo de dietas.

Es el caso, por ejemplo, de quien presidiera Bankia entre finales de 2010 y mayo de 2012, Rodrigo Rato, que engordó sus emolumentos de 2011 hasta los 2,43 millones de euros sumando todos los conceptos. Así, por su labor al frente del banco obtuvo 1,58 millones, incluyendo 763.000 euros de sueldo anual, otros 262.000 euros en dietas, 26.000 euros por asistir a consejos de empresas participadas por la entidad e incluso 41.000 más en comisiones cuyo origen no se precisa, además de otros 489.000 euros para añadir a su pensión.

El problema, si no fuera por lo ya abultado de estas cifras en una entidad que terminó ese año con unas perdidas reales de 4.570 millones de euros -frente a los 309 millones de beneficio que declararía inicialmente el expolítico metido a financiero-, es que también cobró algo parecido de la matriz del banco.

Como corresponsable del llamado Banco Financiero y de Ahorros (BFA), percibió otro 855.000 euros: 753.000 como salario, 50.000 por dietas, 29.000 de comisiones y otros 33.000 más para hacer hucha de cara a la jubilación.

Unas remuneraciones que eran claramente «incompatibles» con las otras, recalcan en su dictamen los peritos judiciales, pero no sólo porque lo señalara así la citada normativa regional sino también porque tanto decretos ley posteriores del Gobierno como varias circulares del Banco de España instaban a que los administradores y directivos de entidades que hubieran recibido apoyo público —Bankia ya había obtenido 4.465 millones en ayudas a finales de 2010— «no percibieran remuneración variable» salvo que se justificara «adecuadamente» a criterio del instituto emisor, cosa que aquí no ocurrió.

A tenor de los datos apuntados en el dictamen pericial, también José Luis Olivas, expresidente de Bancaja y luego presidente del BFA, hizo caso omiso tanto de normas como de consignas de instancias superiores. Cobró 1,76 millones ese mismo ejercicio, desglosados en 591.000 euros de la matriz del banco y otros 1,17 millones procedentes de la propia Bankia. Otros 21 consejeros de Caja Madrid en esa época consiguieron el mismo privilegio.

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