La leyenda romántica solapó al delincuente
La romántica leyenda de los bandoleros que colonizaron las sierras de España en el siglo XVIII enseguida envolvió la figura de Salvador Cañueto, un ratero contemporáneo cuyas fechorías trascendieron en los medios a partir de 1999, cuando no regresó a prisión y volvió a robar para comer. Entraba en domicilios, pero sus hurtos no iban más allá de comida o pequeñas cantidades de dinero. Esa infrecuente forma de actuar ganó la simpatía de un sector de ciudadanos. Los grafiteros no tuvieron reparo en poblar muchos muros de la provincia con mensajes de apoyo al bandolero.