TRIBUNA
La educación como maniobra política
SOCIALISTAS y nacionalistas han apoyado la LOE en el parlamento. Ninguna otra formación política. Se ha renunciado a la estabilidad del sistema educativo. Ha primado la superación de la simple aritmética parlamentaria sobre el énfasis en la calidad y en la equidad de la ley que acaba de pasar al Senado. No resolverá los problemas de la educación, el fracaso escolar continuará como hasta ahora, no se apuesta por la escuela pública, olvida los valores del esfuerzo y estudio y carece del respaldo de la comunidad educativa. Sigue siendo una ley denostada desde que era anteproyecto: padres, alumnos, profesores y asociaciones de índole diversa están clamando contra la imposición de esta Ley, cuya negociación se ha llevado a cabo sin transparencia, en círculos reducidos y entre los sectores más escorados hacia posiciones más radicales y menos representativas. De salir así del Senado, se garantiza una nueva reforma educativa tan pronto como haya un cambio de Gobierno, una vez que el actual viene demostrando que la educación no cuenta como prioridad en su programa. El huraño y dicharachero Rubalcaba ha tenido que «saltar al ruedo» para recoger los trastos que la ministra San Segundo había arrojado por impotencia. Se ha visto superada por la conjunción de varios acontecimientos que rodeaban a la aprobación de la LOE, como la negociación con el arco parlamentario, el afán de conocer por parte de los medios de comunicación y la fuerte presión social. La ministra se ha rendido ante el reto de mejorar la formación de la juventud. Podemos constatar que el diálogo entre las comunidades autónomas y el MEC ha sido nulo desde hace dos años. Pero el Ministerio de Educación ha ido más allá, llegando al desprecio hacia las comunidades gobernadas por los populares, como sucedió en la Conferencia Sectorial de Educación, cuando se presentó el anteproyecto de Ley Orgánica de Educación. Se ha hablado de insumisión desde el Ministerio, sin que ésta sea tal. Pocas veces ha habido tanta unidad entre las Consejerías de Educación de las comunidades gobernadas por el Partido Popular. La unión es clave en decisiones de calado como ésta; incluso hay tres comunidades socialistas que ven con cierta preocupación la demostrada capacidad de maniobra del partido de la oposición y no se descartan movimientos de acercamiento. La actitud de Rubalcaba empieza a molestar a varias comunidades socialistas que ven esa figura como la encargada de probar todas las salsas, licenciado en meter cuchara allí donde sea preciso. Eso ha llevado a una rebeldía confesada, contrastada y extendida entre los sectores socialistas más demócratas. La actitud del Partido Popular de configurar un modelo dentro de la propia ley, dado el amplio margen de maniobra que ésta permite, desconcertó inicialmente al Gobierno. Superada la fase de elaborar un modelo educativo propio -para evitar las desigualdades entre regiones- hay que decir que la gravedad no es tanta como se había anunciado. Pero llama la atención que el partido de la oposición pretenda llevar a la práctica lo que pudo haber hecho ocho años antes. Ahora las comunidades autónomas del Partido Popular pretenden reforzar sus presupuestos para impulsar la escuela pública, planificar una carrera docente para el profesorado, apoyar a los equipos directivos, programar la integración del alumnado, efectuar evaluaciones externas del sistema, potenciar los programas de calidad, reforzar los Programas de Iniciación Profesional y pasarelas en la formación profesional, revisar los decretos de derechos y deberes, además de ampliar los planes de convivencia y prevención de la violencia. A pesar de sus pretensiones, sigue olvidando los programas de desarrollo y empleo rural, la educación de personas adultas y la modalidad de educación a distancia, con lo que vuelve a incurrir en lamentables omisiones y desmedidos abusos. A la vista de lo que sucede en esta España nuestra, el profesorado mira con obligada distancia la estructuración y funcionamiento del sistema educativo finlandés, donde la figura del maestro goza de reconocido prestigio en la sociedad, a lo que se une la alta motivación del alumnado y la alta consideración de la cultura, factores que explican el éxito de aquel sistema educativo. A ello hay que añadir la evaluación, externa e interna del profesor y del sistema, la selección directiva, el nulo fracaso escolar, la casi totalidad de bachilleres, la pasión por la cultura y la lectura, además de la positiva actitud de las familias ante la formación del niño y del joven.